La máquina de hacerse preguntas

Desde que he vuelto de mi viaje de Semana Santa, he perdido la noción del tiempo. No me despiertan las obras de la parada de metro Mercat Nou, ni escucho al vecino que madruga de la mano de las sonatas de Chopin, tampoco los aromas de maíz frito del patio interior parecen levantarme de la cama. En el fondo, sigo de viaje.
Sigo en el tren desde Videle (Rumanía) a Craoiva (Rumanía). Sigo conversando sobre el paro y Europa en el autobús urbano con Edu, el estudiante de medicina de Craiova. Sigo tomándome un café soluble frente cañones de Bozehenitsa (Bulgaria), desmontando con frío la tienda en Lakatnik (Bulgaria) o descendiendo las crestas el pico Musala (Bulgaria).

Pero madrugando o sin madrugar, también sigo de viaje cuando me encuentro a otro periodista en Barcelona entusiasmado con Europa del Este “Quiero volver” “Quiero aprender el idioma” “Ya no puedo dejar de viajar” “Siento curiosidad”.  Y es que después de trabajar dos años en un call center, Igor se fue de voluntariado a Rumanía. En el trayecto de autovía entre Gelida y Barcelona nos da tiempo a conversar sobre las expectativas de la profesión y llegamos a la misma conclusión “Da igual lo que nos pongan, hay que seguir viajando”. Él me habla de Rumanía y Moldavia, yo a él de Bulgaria, Macedonia y Georgia. Las carreteras convencionales sin horizontes, la hospitalidad, la naturaleza, las formas de vida… Coincidimos en eso, y también, de alguna forma, en el aprendizaje de los viajes. ¿Es el viaje una máquina de hacerse preguntas?

(1), (2) Lakatnik (Bulgaria)
(3), (4), (5), (6), (7) En las proximidades del refugio Chakar Voivoda (Parque Nacional de Rila, Bulgaria).
(8), (9), (10), (11), (12) Refugio Chakar Voivoda (Parque Nacional de Rila).
(13), (14), (15) Trekking Borobets-Musala para ascender al pico Musala, 2925m.
(16) (17) (18) Barrio Krasno Celo, Sofía (Bulgaria).
(19), (20), (21), (22), (23) Bozhenitza (Bulgaria)
(24), (25), (26), (27) (28)  Vratsa (Bulgaria)
(29) (30) (31) (32) (33) (34) Ruse (Bulgaria)

  • Maravillosa la foto de la luna y el hombre mirando las llamas. Precioso el texto. Siento que he perdido esa capacidad de viajar, pero la máquina de hacerse preguntas funciona pese a la monotonía de vivir en un mismo lugar.

Success, your comment is awaiting moderation.